Presentar un cachorro a tu gato

Presentar un cachorro a tu gato

Llevar un cachorro a casa es un momento de felicidad para los humanos, pero desde la perspectiva de los gatos es como si su mundo se desmoronara. Aunque tu gato esté acostumbrado a vivir con otro perro, un cachorro no tiene nada que ver, y puede perturbar el equilibrio de la casa. Aquí están algunos consejos para presentar el cachorro al gato.

La mayor parte de los gatos son muy territoriales y tienen rutinas. Su casa es como su santuario y parte importante de su seguridad. Sentir que ha sido invadida de alguna forma puede ser suficiente para desencadenar una serie de comportamientos de estrés – incluyendo marcaje en los muebles, heces en tus zapatos o en la cama del perro o, en el peor de los casos, irse de casa.

Preparar la casa para la llegada del cachorro es muy importante si tienes gato(s) y quieres hacer de su llegada, en la medida de lo posible, un momento de calma y armonía. Llegar a casa y simplemente colocar al cachorro en el suelo y dejar que persiga (o ser perseguido) no es la mejor presentación. De hecho, en un instante, puede generar ansiedad y desconfianza que pueden durar toda la vida.

Esencia (olor) de salvación

Presentar un cachorro a un gato que vive en la casa obliga a que veas al mundo desde la perspectiva de un gato. Los gatos ven al mundo de forma muy diferente a los humanos y a los perros. Nuestro mundo está lleno cosas que ver y colores, mientras que los gatos reciben mucha información del entorno por el olfato, por eso una pieza de mobiliario nueva puede alterar los ánimos del gato. Por esta razón lo ideal es acostumbrar a tu gato al olor de tu nuevo perro mucho antes que llegue a casa. Esto se puede hacer llevando una prenda de ropa cuando se va a visitar al nuevo cachorro y flotarlo con ella. Te la llevas a casa y frotas los muebles, marcos de las puertas, incluso tus manos, antes de tocar al gato. De esta forma el olor del cachorro será transferido a estas áreas y será conocido para el gato antes que vea al cachorro. A lo mejor ésta es la versión de los gatos de ver fotos de alguien antes de conocerlo. Dando por adelantado un sentimiento de reconocimiento  muy necesario.

Cuando el cachorro llegue a casa pásate mucho tiempo abrazando al gato antes de abrazar al perro, por forma que el cachorro tenga un olor familiar y sea reconocido por el gato como miembro de la familia.

Momento de la comida

Con la inminencia de la llegada piensa también en las áreas prácticas en que la rutina de tu gato va a ser alterada con la presencia del nuevo perro. Si alimentas a tu gato en el suelo deberías empezar a acostumbrarle a comer en superficies elevadas. Por dos razones: la primera es obvia, un plato con comida en el suelo será ingerido por el perro. La comida (pienso) de los gatos no es adecuada para los perros y además le podrá provocar diarrea. La segunda es que has de asegurar las necesidades emocionales de seguridad de tu gato, que se podrá sentir vulnerable con un cachorro tirándose encima de él mientras come.

Problemas con el arenero

Plantéate también sobre la localización de la caja de arena. Si está en un sitio que el cachorro puede acceder has de tener en cuenta que las heces de gato son una delicatesen para los perros. Puede ser un comportamiento canino “normal” pero no es higiénico. Pero aún peor, desde la perspectiva del gato, es el miedo de ser acorralado mientras lo está utilizando. Aunque el cachorro lo haga jugando esto está en la lista de las peores pesadillas felinas y puede llevar a todo el tipo de alteraciones conductuales, como que el gato no quiera utilizar el arenero. A nadie le gusta que abran la puerta del lavabo y le pillen en su momento más vulnerable, lo mismo se aplica a los gatos.

Para evitar esto hay que recolocar la caja en un sitio que solo el gato acceda, a través de una puerta de gato, o puerta de protección para niños, que los gatos pueden saltar pero el cachorro no. Hay que acostumbrar al gato antes de la llegada del perro, no después.

Escondite en alto

Los gatos son criaturas muy astutas que enseguida entienden dónde tienen que ir para que el cachorro no puede seguirles. De todas formas, para que se sientan seguros y a salvo, es importante que tengan sitios en alto donde se puedan sentar y ver al cachorro abajo. Por eso asegúrate que el gato tiene acceso a ventanas, o estanterías que no tengas que preocuparte por objetos de valor que se puedan caer al suelo o que le dificulten el acceso al gato. La necesidad de utilizar estas plataformas de seguridad va a depender de sus niveles de confianza, pero aunque creas que tu gato es grande y mandón, es mejor preparar con antelación sus zonas de huida en alto.

De la correa y bajo control

Sin duda, una de las cosas que más contribuye a la harmonía en una casa donde hay perros y gatos, es asegurarte que tu perro no tiene la oportunidad de perseguir al gato, tanto en casa como en el jardín. La forma más fácil de lograrlo es con el uso de barreras que el gato puede pasar y el perro no. Las puertas de protección (que el gato puede pasar entre las barandillas y el cachorro no) o barreras colocadas al fondo de las escaleras, o en puertas, que el gato puede saltar fácilmente y dejar al perro al otro lado, son una buena solución. Mantén al cachorro atado de la correa cuando estás presente para supervisar las interacciones.  Combinar esto con el entreno de “quieto” puede producir maravillas para la tranquilidad y felicidad de todos.

Cuando necesitas ayuda profesional

Hay casos en que a pesar de todos tus esfuerzos, tu perro y gato no se pueden juntar. Esto puede ser porque tu gato es muy ansioso o miedoso, y se esconde todo el tiempo, o porque el nuevo perro tiene un comportamiento “depredador” con tu gato. Esto es más común en perros adultos que en cachorros, pero se caracteriza por un perro que está obsesionado con el gato, oliéndolo y buscándolo de forma sistemática, sacudiéndose por excitación, o quedándose completamente fijo y enfocado cuando le ve. No pierdas tiempo. Esto es señal de que necesitas ayuda profesional con evaluación y posible intervención. La seguridad de los dos animales está en juego y tus niveles de estrés también.

Patrícia Gonçalves
Adiestradora y Educadora Profesional
Una buena educación para disfrutar tú y tu perro
Cambrils (Tarragona)

Fuente: Sara Whitehead. https://cleverdogcompany.com/wp-content/uploads/2018/04/Introducing-a-puppy-to-your-cat.pdf

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Publicado en Adiestramiento.

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